CAST / GAL

El hueco
Alba Reigada, 31, Madrid

El primer día que lo vi, merodeaba. Estaba ansioso, buscando algo. Intenté que se acercase, incluso lo llamé, pero no hubo respuesta.
El segundo día, le eché migas. Sí vino, y a través del cristal me miró a los ojos. Era blanco, y también azul y negro. Precioso.
El tercer día se quedó enfrente, desafiándome. Me asomé al balcón, y revoloteó alrededor del hueco que había dejado un ladrillo ausente. Tendría allí su nido.
Quería verlo. Así que cogí el móvil y enfoqué.
Mi amigo volador había guardado los descubrimientos de sus excursiones: un montón de mascarillas de colores.
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