CAST / GAL

Si no fuese un sueño
Alicia, 53, Redondela

Le gustaba ir a la playa. Se sentaba en la arena y pensaba en aquellos días en los que iba acompañado. Recordaba sus charlas, sus risas, envueltas en la complicidad que sólo treinta años juntos pueden dar. A ella le gustaba el olor a salitre, a mar recién perfumado.
Una tarde el abuelo decidió que la próxima vez cruzaría a la otra orilla para ir a buscarla y juntos contemplarían el último atardecer.
Se despertó con lágrimas en sus ojos cansados. Todo había sido un sueño... ese sueño le había devuelto la vida, le había rejuvenecido el corazón.
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