CAST / GAL

La frase perfecta
María Águila, 66, Medina del Campo

Se soñó flotando en una nube —quizá algo tuvo que ver el colchón recién comprado—. Una rara estrella fugaz, nada fugaz, surcó la bóveda celeste cual avioneta publicitaria. De su cola prendía la más hermosa frase de amor. Por fin. Llevaba días, semanas barajando palabras en su cabeza: nada de romanticismos empalagosos, ninguna afectación, solo frescura, sencillez, desnuda exhibición de sentimientos, pero belleza irrenunciable. Y en un sueño, inesperadamente, había aparecido la frase perfecta. La emoción recorrió su cuerpo. Lo sentó de golpe en la cama. Una milésima de segundo después, la frase perfecta se evaporó de su memoria.
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