CAST / GAL

Sueño húmedo
Adrián E., 42, Elche, Alicante

Todos estallaron en carcajadas al escuchar mi respuesta: un chalet con piscina. Era el único de la clase que procedía del barrio más humilde, aterrizando en aquel colegio nuevo por falta de plazas en todos los demás, y al preguntarnos la tutora por nuestros sueños futuros, entre futbolistas, supermodelos y astronautas, mi piscina (para mi estatus, más utopía que sueño) destacó como triste aspiración. Aguanté estoico la risotada: yo sabía comportarme.
Sabía comportarme tanto que, un cuarto de siglo después, en la reunión de antiguos alumnos, omití verbalizar una cruda realidad.
Era el único allí que había alcanzado su sueño.
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