CAST / GAL

Sueño digital
Dolors, 55, Barcelona

Las órdenes eran tajantes: permitir el acceso inmediato cuando apareciera el vehículo, no acercarse al conductor y discreción absoluta. Su curiosidad era máxima, vigilaba la cámara de seguridad y mantenía el dedo sobre el controlador. Al verlo no daba crédito: su sueño se había hecho realidad. Impaciente, corrió y se plantó a su lado, pidiéndole una foto juntos. Antes de que contestara, alzó el teléfono y accionó el botón lateral. La pantalla se oscureció, la presión para sostener el aparato lo bloqueó. Aprovechando su desconcierto, él subió al vehículo y desapareció. Tras la realidad solo le queda… continuar soñando.
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