CAST / GAL

Vida
Paula, 17, Coristanco

Hay noches que el dolor acecha, entreabre la puerta, y tan sólo nos queda soñar.
Siéntate, voy a susurrarte al oído hasta que sueñes conmigo.
Un corazón lleno de melancolía, se detuvo a esperar. Mientras dejaba pasar los momentos veía como el resto de vidas seguían su curso. Y todos corrían por no perderle el ritmo.
Ahí se dispuso a fantasear, desde el abismo con poder volver a ser.
Toda una vida por delante, pero un día se paró a esperar a tener el control y comenzó a soñar, así murió. De tanto soñar se olvidó de vivir.
Compartir: