CAST / GAL

Mi reflejo
Miguel, 43, A Coruña

Se despertó aterrado. Estaba empapado en sudor, le temblaban las manos. Seguía sintiéndose extraño, pero, poco a poco, fue recuperando la calma.
Había sido un sueño, solo un sueño, nada más.
Se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño. Al entrar, dos lágrimas invisibles y secas rodaron por sus mejillas.
Seguía sin reflejarse en el espejo, desesperado se dio cuenta de que no había sido un sueño.
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