CAST / GAL

Zacarías
Javier, 23, Valladolid

Desperté a mi tío, sin saber muy bien por qué. Noté su enfado, pero eran ya las 10 y habíamos quedado con el viejo Zaca en media hora. El coche no era gran cosa, pero más que suficiente para un verano de fiestas. Mi tío insultó a un perro que nos ladró por el camino. Desde la puerta abierta del garaje se escuchaba a Zaca farfullar. Ni siquiera oí lo que hablaron él y mi tío. Le entregué el dinero, entré en el coche y cerré la puerta. El salpicadero olía a alcohol y a corazones rotos. Ajusté el retrovisor.
Compartir: