CAST / GAL

EN DEFENSA PROPIA
Gloria, 62, Madrid

Bien sabe Dios que no tuve más remedio que matarlo, aun sabiendo que ella le quería.
Dicen que el dinero da la felicidad, pero a mí me trajo desgracia. Descubrí como planeaba, junto a otros dos jóvenes, el secuestro. Vi el estanque donde iban a tirar el cuerpo de mi hija cuando tuvieran el dinero en sus manos. No había tiempo para denunciar la amenaza y seguí sus pasos. Le pille desprevenido y clavé mi navaja en su cuello.
A su madre, díganle, agente, que yo me salvé al impedir la muerte de mi hija.
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