CAST / GAL

El pájaro
Pipi, 47, Lugo

Sabía que la hora que marcaban aquellos relojes, parados, colgados de la pared del comedor, era la de irme al colegio. Me sentía muy nerviosa, como si tuviera que cantar un solo en una fiesta. En la mesa, junto al café con leche, estaba mi libro de matemáticas de 5° abierto por el tema de las fracciones. "Anda, mamá -me dijo mi hija - no te rayes que te va a salir genial" Después, abrió la puerta de la casa y me dio un beso. Y yo, sin tener la costumbre de hacerlo, me elevé, volando, sobre los tejados.
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