CAST / GAL

EL ARCHIVADOR
SILVALVA, 49, PALENCIA

Por casualidad, buscando unos documentos, aquel archivador cayó bruscamente.

Como por arte de magia, entre papeles intrascendentes, se extendía por el suelo ese pequeño tesoro. Eran las cartas a los Reyes Magos que había escrito de niña y que mi madre, con muy buen criterio, se había encargado de guardar.

Las horas posteriores estuvieron trucadas de sonrisas, emociones, carcajadas y nostalgia. Pero, sobre todo, se convirtieron en un ajuste de cuentas conmigo misma.

Tomé conciencia de lo feliz que había sido por aquel entonces, pero ya era demasiado tarde para transmitírselo a quien se había encargado de conservar aquellas joyas.
Compartir: