CAST / GAL

Promesas
Noe P., 31, Madrid

Era la quinta vez que comprobaba que debajo de la cama no había nada.

No habían pasado ni cinco minutos cuando apareció en el umbral de la puerta, con aquel pijama heredado que le quedaba aún grande y su peluche Popi en la mano.

- Mamá, tengo miedo.

Volvió a levantarse y lo acompañó hasta el cuarto. Sabía que no había monstruos, que bajo la cama solo había oscuridad y algún calcetín extraviado.

Pero se había decidido a que nada ni nadie le quitara los sueños a su hijo. Al menos, mientras ella pudiera evitarlo.
Compartir: