CAST / GAL

Pyros
cronopio77, 34, Monforte de Lemos. Lugo

No fue hasta que vio, tal como ella le había advertido, el rojo vivo de la saliva agujereando sus capas epiteliales que se horrorizó del dolor. Aquí echó a correr, dejando detrás las sábanas chamuscadas y el humo del preservativo hecho un primitivo desenlace. Por supuesto, tardó semanas en sanar las quemaduras de tercer grado, y aunque lamenta mucho el haber perdido el ojo derecho y tres dedos de la mano izquierda, lleva días masturbándose solo, en su triste habitación, con tan solo una caja de cerillas. Lógicamente, no es lo mismo.
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