CAST / GAL

A ciegas
Rosa Barros, 48, Ferrol, A Coruña

Despertó sobresaltado. Aturdido y desorientado respiró fuerte olfateando un aire denso, oloroso. A tientas activó su reloj parlante, que pronto cantó la hora. Eran las 7 de la mañana. Se dejó caer de nuevo en la cama, cerró los ojos y revivió su sueño.
En él veía destellos de luz de colores infinitos, maravillosos. Bailó, jugó con ellos, trascendió a un mundo nuevo, divino, perfecto. Se sintió excelso, colosal y lloró de felicidad.
Pensó que la oscuridad se adueña del que renuncia a sus sueños. Sonrió.
-No estoy ciego. Hay luz en mí, en mis sueños.
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