CAST / GAL

Sella
Lara, 24, Santiago de Compostela

Sella vivía con una constante opresión en la garganta que le dificultaba respirar. Había dejado todo atrás para salvarse.
No parara de llover en días. Desde la cama podía ver las gotas resbalando por el cristal de la ventana. Ya no sabía cuanto tiempo llevaba huyendo, evitando asimilar su terrible destino. Su perseguidor la encontraba allá a donde fuera.
Esa misma noche apareció, en la más solitaria oscuridad. Sella no escapó, estaba cansada. Solamente quería recuperar su vida, poder respirar con normalidad.
Aguardó su final, pero no llegó.
Volvió a despertarse en la clínica.
Su sueño estaba en su nombre.
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