CAST / GAL

Sin ti no soy nada
Luna de Enero, 62, Valladolid

Llevaba un tiempo agazapado, a punto de perecer; asfixiado por la tierra que yo misma iba echando sobre ambos. Entre las sábanas, en la oscuridad de la noche, se acercaba sugerente a mi semiinconsciencia. Yo hacía lo posible por ignorarlo y él acababa rindiéndose al cansancio acumulado del día y a la ilusión maltrecha. Pero aquella mañana cuando leí en la sección de anuncios, se vende casa para reformar con parcela de 250 metros, le preparé un buen desayuno y le abracé con fuerza.
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