CAST / GAL

Descubrir lo que queda
Ludovico Settembrini, 26, Soria

Me quité la chaqueta, la camisa, el pantalón y lo arrojé al fuego. Como ya no me quedaba ropa, me arranqué la piel y luego los tendones de los músculos; los huesos blancos se carbonizaron en las llamas incombustibles. Me deshice del corazón, de las tripas, de las arterias que bombeaban sangre, de la propia sangre también. En el mismo humo, inmenso de vacío, dejé mis sueños, mis miedos, la rabia, el amor y el odio, y todo lo que me hacía ser yo. Lo único que permaneció fue el silencio. El silencio y el alma de la muerte
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