CAST / GAL

Margaritas blancas
Marla, 53, A Coruña

Cuando era niña soñaba casi cada día con poderle regalarle aquel jarrón de margaritas blancas. Imaginaba la cara que se le pondría cuando la viera acercarse con ese regalo. ¡Sabía cuánto le gustaban esas florecillas blancas!
La buscaba a todas horas, esperando verla aparecer en cualquier momento. Pero ella nunca estaba, la madre ausente. Y pasaron los días y los años y el deseo se fue y el sueño empezó a languidecer.
Y así, poco a poco aprendió a vivir con las ausencias, a no vivir de sueños y a no volver a necesitarla, ni a ella ni a nadie.
Compartir: