CAST / GAL

El límite de los sueños.
NAYA, 16, Caboalles de Abajo

Te soñé. Y te soñé a lo grande.
Entrabas por la puerta, te acercabas, y me dabas todos los abrazos que me debes, todos los consejos que pensé algún día recibir de tu boca, todo tu silencioso cariño.
Pero el sueño llegó a su fin y dio paso a la horrible pesadilla que debo vivir a diario, una realidad en la que ya no estás, donde no puedo volver a sentirte ni escucharte, por mucho que ruegue o rece.
Entonces comprendí que el sueño es el espejismo del día que se hace real en la noche.
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