CAST / GAL

ATARDECER EN LA ACROPOLIS
CHARO, 86, A CORUÑA

Llegamos a la Acrópolis. Demasiados turistas. Excesivo calor. Esperamos mientras nuestra guía sacaba las entradas y abría su paraguas verde. Explicaba bien: Partenón. Propileos, Teatro de Dionisio… ¡pero lo mejor está en Londres! Su grito hizo pedazos la magia.
Por la tarde, Ruth y yo volvimos. El encanto estaba. Hablamos en susurros, pisamos con respeto, observamos la grandiosidad del espacio y admiramos la ciudad de Atenas a los pies. Nos maravillamos y cuando el sol enrojeció para dormirse y una campanilla hizo estallar el silencio avisando del cierre de la Acrópolis salimos sobrecogidas. Habíamos descubierto la magia del ayer.
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