CAST / GAL

ESPERAR
BACHATA, 71, Segovia

Cada día miraba la maceta situada junto a la ventana de mi salón. De sus varas salían unos botoncitos alternos que iban creciendo despacio, muy despacio. Yo cuidaba de esa planta y ella formaba parte de mi vida. Ambos éramos caminantes que esperaban pacientemente llegar a su destino.
Al comtemplar la evolución de mi orquídea, mi gozo era diario. ¡Qué paz sentía mi alma!, ¡qué sosiego! No había prisa.
Una mañana, una primera flor en tono fucsia brilló en todo su esplendor. Por mi mejilla rodó una lágrima.
He aprendido a esperar. A caminar... esperando. Porque esperar es vivir.
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