CAST / GAL

La huerta
Delia, 57, Lugo

Paseaba por el huerto preocupado. Le dolían los huesos y le faltaba el aire. A duras penas consiguió doblar sus viejas piernas y sentarse bajo el árbol. Sabía que ella había vuelto y descansaba unos metros tras el muro. Cincuenta años y la atracción permanecía. De repente una manzana se desprendió y cayó torpemente en su regazo
Con un sollozo, por fin alcanzó a ver la gravedad.
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