CAST / GAL

Mamá
Mara, 46, Santiago de Compostela, A Coruña

- ¡Espera! - le grité.

No pareció escucharme aunque se giró hacia mi y pude ver su melena negra y pesada cortando el aire y sus ojos, siempre decididos, mirándome. Sin sonreír. Quise que se quedara, que no se marchara tan pronto y estiré mi mano. Al alba. Sonó el despertador. Otra vez soñé con ella. Sólo así podía volver a verla. En mis sueños.
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