CAST / GAL

¿Y si soñamos para siempre?
Marta, 16, Oroso

Aquella noche de invierno, Teresa estaba dispuesta a dormir temprano. Lo consiguió. Había abandonado esta realidad para sumergirse al mundo de los sueños.

Se encontraba en un tren con pasajeros un tanto peculiares: todos estaban muertos.

Avanzaba por los vagones mientras saludaba a sus abuelos paternos ya fallecidos o a su perro de la infancia.

Y en la última habitación, una cama. Rodeada de una luz cegadora.

Teresa pensó que ya era de día.

Lo que aún no sabía, era que esas luces venían de la habitación de un hospital, y que su sueño no había sido solo un sueño.
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