CAST / GAL

La huida
Elías, 60, A Coruña

Caminaba sin rumbo fijo (sabía muy bien a dónde me dirigía). En el bosque anaranjado, me oculté en unos arbustos nada propicios. Cerca pude ver la triste estación. Ellos seguían allí, implacables, rigurosos. Era de noche cuando subí al vagón de carga. Luces de un farol, titilantes. Lluvia espesa. Neblina. Tenía mucho miedo, estaba tranquilo. Sabía muy bien a dónde me dirigía. Creo que seguían allí, vigilantes. Ya no podía pensar con claridad. Entonces algo mordió mi mano (dulcemente). Me arrellané muy adormecido en la superficie del vagón. Era Goliat, mi compañero carlino. Era ya la hora de su desayuno.
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