CAST / GAL

Bruma
Lusansa, 37, Vigo

Corría, la humedad se apoderaba de sus huesos, no podía gritar, pero seguía corriendo.
Escuchó un crujido, lo vio a lo lejos.
Pasos.
—¡Detente! —pensó.
—Ya no estás en ese sueño, ¿o sí?
De pronto, luz.
Una luz cegadora que le mostraba el camino a través de su bruma cálida.
Oyó una voz. Suave, melosa...
—Ven , David —le dijo—, llevo un rato esperándote.
La vio salir de su escondite. Era hermosa.
—Dime tu nombre —le rogó él.
—Solo soy un sueño, nunca tendré nombre, solo me tienes a mi —respondió ella.
Despierta.
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