CAST / GAL

La mujer invisible
Silvia, 57, Madrid

En la consulta del dentista, al verme en el pequeño espejo que me han ofrecido, he sonreído al percatarme de los resultados. Después de semanas de sufrimiento, lo he conseguido, he cumplido mi sueño. Vuelvo a ser la de siempre. Aún tengo la cara un poco hinchada, pero no importa. Ahora poseo la dentadura más bonita del mundo.
Regreso a casa orgullosa. La siguiente parada es la mía. Subo las escaleras mecánicas del metro, y por primera vez, me atrevo a quitar la mascarilla de mi rostro por la calle, pero nadie me mira. Sigo siendo la mujer invisible.
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