CAST / GAL

Plutón
Sara, 18, Vigo

La espada cortó el cuello del horrible ser, separando la cabeza de sus hombros, salpicando toda la estancia de sangre negra. Como si de un ácido se tratara, la corrosión se comió su armadura, quemándole incluso la piel bajo ella. Un fuerte olor metálico se propagó por la sala absorbiendo todo el oxígeno, impidiéndole respirar. Tras unos minutos de agonía se le cerraron los ojos, y el hombre deseó poder soñar.
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