CAST / GAL

No necesitó acariciarla
Maria Rosa Plana Revilla, 77, Barcelona

-Caminábamos por Serrano, ignoraba adónde. De pronto, Tao corrió y no conseguí retenerlo. Se alejaba velozmente, ladrando. Temeroso, avancé a tientas. Y apareció ella, llamándome. Quise apresurarme, alcanzarla enseguida. Pero caí por una alcantarilla surgida de la nada. Mientras lo hacía, Silvia me miraba. Entonces desperté... Así la vi por primera vez. Sin tener que palpar ni imaginar sus bellas facciones. Fue increíble.
-Ciertamente ¡Qué romántico guardar un sueño chungo para intercambiar miradas con aquel amado! ¡Eso solo podemos hacerlo nosotros!
Ambos rieron. No tardaron en apurar los cafés y ponerse en marcha. Sus perros guía, calmosamente, encabezaban el grupo.
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