CAST / GAL

Morfeo
Renacido, 30, Madrid

Me levanto como cada día: por inercia. Saludo a Ahmed mientras hago rápidamente la cama. Tengo que ir a buscar a mi hermano, que comparte piso en Betanzos. Llegué a España como vivo últimamente: dejándome llevar por la corriente, sin más ilusiones que terminar el día con la esperanza intacta.

La monitora del centro de menores siempre me dice que estudie, como insistía mi abuelo. Me pregunto de qué serviría, lejos de mis padres y con un futuro aún más incierto. Aun así, mientras voy en el autobús, no puedo dejar de sonreír: mi sueño se ha cumplido. Estoy aquí.
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