CAST / GAL

Sirope de arce
Lara, 34, Vilagarcía de Arousa, Pontevedra

Despertó sobresaltada. Sus sueños se habían convertido en pesadillas a raíz de los últimos asesinatos. Tenía que coger a ese cabrón.

Tanteó la mesilla con los dedos, agarró el arma reglamentaria y se desperezó. Mark la esperaba en la cocina para desayunar. Unas tortitas y un beso como cada mañana. Después de despedirse, subió al coche y se dirigió a la Central.

Desde la ventana, el cadáver de su marido la miraba orgulloso.
Compartir: