CAST / GAL

El guardián
Zenda, 19, A Coruña

Miñocas, una caña e hilo de pescar. Unas tijeras, un carballo y hojas en el suelo. Y palomas; miles de palomas que descansan sobre las tejas de un recién encalado palomar. Manuel esta noche está creativo.
Danzo entre las habitaciones de la casa de muñecas de mi hija María, y vuelo hacia el primer beso de su hermana Irene. Incómodo, regreso a mi nieto. Y aquí me quedo por hoy.

Una noche más, conduzco el Seat 127 que tanto ahorré para comprar, viviendo en los sueños de los que todavía recuerdan a este pícaro, etéreo e inmortal abuelo.
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