CAST / GAL

Yo adivino el parpadeo
Teresita, 73, Valladolid

Negrito soñaba con poder cantar como Carlos Gardel. A veces , tangos, otras veces, milongas. Tenía dieciocho años y vivía al lado de mi casa. Los sábados por la mañana se oía: “Rechiflado en mi tristeza... hoy te evoco y veo que has sido...” y seguía y seguía. Los vecinos lo animaban con sus aplausos. Un sábado salió a la vereda y con todas sus fuerzas cantó: “Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando...”. De pronto, alguien gritó: "¡Grande Gardel!". Negrito se detuvo, sintió de pronto una felicidad soñada.
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