CAST / GAL

Cuando se deja de ser
marirene, 54, Mos

No se por qué, ni cómo, pero un día nos borrasteis. Y si, ya sé, nosotros siempre llamábamos para ver el fútbol, para salir a cenar, para hacer una escapada, para jugar al padel cada domingo. Siempre nosotros. Y no pasaba nada, yo entendía así la familia. Dar sin recibir. Era feliz. Pero un día el sueño se rompió, nunca más nos llamasteis, ni para un café, ni por Navidad. Solo para recogerte los miércoles. Sueño despierta por entender. Por saber por qué. Mientras vosotros dormís, tan profundo, que si mañana desaparecemos ni os percatareis.
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