CAST / GAL

Soñadora
Valentín Pérez, 50, Madrid

Al apagar el despertador, el sueño seguía allí. Me dio vergüenza ducharme delante de él, pero ya llegaba tarde y, de todas formas, todavía no tenía ojos. En el metro, fue tomando forma y podía sentarse, pero no había asientos libres. Luego pudo ayudarme a meter las compras de los clientes en bolsas y le daban las gracias, aunque no se atrevían a mirarle a los ojos. Por la noche ya estaba totalmente formado e hicimos el amor a modo de despedida. Fue estupendo y me dormí en seguida. Al despertar, el nuevo sueño de esa noche todavía estaba allí.
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