CAST / GAL

Primer Encargo
Esencia, 41, Vigo

Me costaba respirar allí agazapado. La abuela ya me advirtió que la primera vez era difícil. Me ahogaba, tenía la boca seca y un sudor frío recorría mi cuerpo algo peludo, pero me mantuve inmóvil y a la espera para ejecutar a la perfección mi primer encargo.
“Quiero irme a casa” retumbaba en mi cabeza y para colmo uno de mis pies favoritos se me durmió, la ventosa del brazo izquierdo se pegó al suelo y uno de mis colmillos se enredó con mi cola. Yo solo pensaba en porqué nací monstruo del sueño mientras el encargo no se dormía.
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