CAST / GAL

SÓLO CABE ESPERAR
FIDELIUS, 63, VILLAOBISPO DE LAS REGUERAS (LEÓN)

“No se oye nada en la casa, mientras recorro descalzo el pasillo de terrazo frío que lleva a la cocina. El calor de la cocina económica me envuelve. Sobre ella, mondas de mandarina que aún desprenden su ligero aroma. Mi madre (no puede ser) me prepara un tazón de leche con colacao y pan migado. La ventana empañada muestra un resquicio por el que nieva a trapos. Quiero abrazar a mi madre, que a menudo me huele a huevos fritos, pero todo se desvanece...” Me despierto bañado en sudor. Llevo 77 días hospitalizado. Tengo 63 años y sólo cabe esperar.
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