CAST / GAL

La niña
María T., 30, A Coruña

Todas las tardes acudía a ese lugar tan mágico para ella. Los árboles, que por entonces perdían ya algunas hojas, le asombraban del sol, pero dejaban entrever algún rayo, creando un paisaje de manchas en el césped, sobre el que le encantaba tirarse. Una niña, acudía también cada tarde, y decía con una sonrisa: ¡estoy ahorrando para un barco!, ella contestaba: ¡este manto verde es todo cuanto tenemos, ven, túmbate conmigo! Al acercarse, le susurraba: este instante es lo único seguro, fíjate qué luz hay hoy.
Despertaba, y pensaba mientras observaba fascinada su alrededor, ¡falta poco para mi barco!.
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