CAST / GAL

Sólo estaba dormida
Vallisoledades, 56, Valladolid

Sentía la boca seca, pero no era capaz de levantarme. Giré para tocarte, para posar mi mano sobre tu pecho, o tu espalda, como tantas otras veces, y acaricié la sábana. Entonces entendí por qué tenía la boca seca, porque ya no tenía palabras en la garganta, ni latido, solo imágenes en la cabeza, reiterativas, y los pies colgando en el vacío.
El primer fin de semana lo dediqué a montar un mueble. Intentaba construir. Pero no pude. Mandé a todas las fuerzas de la naturaleza a borrarte, a desgarrarte, pero tampoco pudieron. Ahora sé que sólo estaba dormida.
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