CAST / GAL

Autobús
Eukarya, 23, Segovia

Iba a perder el autobús, llegar tarde a clase. El corazón latiéndome como si recorriera kilómetros, pero ni había salido de casa. Tomaba la pesada mochila y cerraba la puerta con la sensación de que algo se me olvidaba. ¡Los libros! Pensaba cuando era demasiado tarde. Prefería estar sin libros que perderlo. Entonces corría hacia la parada dándome cuenta que llevaba chanclas, llegando a la vez que el autobús, el cual continuaba su camino como si fuera invisible, sin poder subir. Y ahí es cuando siempre despierto por la angustia. Ahora no podría perderlo porque no tengo a dónde ir.
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