CAST / GAL

No sueñes con peluches
Isa, 14, A Coruña

Cuando era muy pequeña, todas las noches soñaba con un peluche que en cada sueño tenía una emoción diferente. Pero lo extraño es que mi madre siempre se levantaba con la emoción que había tenido el peluche en mi sueño. Si el peluche estaba triste, mi madre se levantaba triste; si el peluche estaba furioso, mi madre estaba furiosa.

Y así los siguientes días. Me divertía saber cómo se iba a levantar mi madre al siguiente día. Pero esa noche el peluche no tenía emoción alguna, y con su cara seria me dijo:
—Los muertos no tienen emociones.
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