CAST / GAL

Despierta
Karmila, 43, Salamanca

Soñé el bosque. Oscuro. Repleto de susurros. Soñé la hiedra, besando paredes milenarias, vacías. Soñé mi cuerpo, inerte, vivo, en la languidez obligatoria, protegido, en la foresta. Soñe cascos de caballo, que rompieron, punzantes, el silencio que me arropaba. Soñe su aliento extranjero, su perfume, su sombra inclinandose sobre mi, apartando mis cabellos, profanando mi mejilla pálida. Soñé que despertaba. Y, ahora, añoro la maldición que me durmió por siglos. La quietud de las esferas. La intemperie sigilosa. Las caricias de fieras en mi soledad de olvido. Lo único que quiero es despertar del sueño terrible de haber sido despertada.
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