CAST / GAL

Un sueño canino
Kikelomo, 15, Arroyomolinos, Madrid

Luna estaba en un gran prado verde. Entre la hierba se encontraban algunas flores, Luna no sabía su nombre, pero eran doradas como el pelo de su dueña. De pronto la perra divisó una figura, ¡era su dueña Carlota!

Llevaba las zapatillas que Luna amaba mordisquear y en sus manos tenía un jugoso chuletón. Carlota lo lanzó hacia su perra. Mientras comía, Luna podía sentir como la mano de Carlota acariciaba su pelaje. Estaba en el paraíso.

—¡Mira Mamá, Luna sonríe! —exclamó Carlota, observando cómo dormía Luna.

—Sí, está soñando. Y ahora te toca soñar a ti. —respondió su madre.
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