CAST / GAL

CONÓCELE Y LE AMARAS
CHARO, 86, A CORUÑA

Lloraba, sentada en los escalones húmedos del Instituto.
- ¿Qué sucede?
- Le odio.
- ¿A mí?
- ¡No! A Rubén Darío.
Sonrió. Era el profesor de Literatura y llevaba en su cartera mi suspenso.
- Hay más exámenes.
Para mí no. Me esperaban mis abuelos y la playa...
Seguí llorando. Él bajó dos escalones. Sus ojos quedaron a la altura de los míos.
- Hay más exámenes.
Sacó un libro de la cartera. Escribió algo y me lo entregó. Luego desapareció.
En la tarde veraniega abro el libro, “Conócele y le amarás”, dice en la primera página. Sonrío.
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