CAST / GAL

Las olas
Charo, 87, A Coruña

Sonaban como un arrullo. Prestó más atención e intuyó el graznido de las gaviotas. Permaneció inmóvil, atenta. Voces quedas cuchicheaban. Se esforzó en no escucharlas. Había risas de niños. Y las olas. Se dejó llevar. Siempre le había gustado sentir el sol sobre su cuerpo y el vaivén salado acunándola. Un pinchazo doloroso la estremeció, pero fue solo un instante. Luego recuperó la ingravidez y el deleite. Alguien dijo su nombre. No se movió. Lo repitieron. La enfermera sonreía. “Hoy no te has quejado”. Se levantó de la camilla. Sus labios sabían a sal mientras dibujaban una sonrisa.
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