CAST / GAL

Arrascar, aunque suene vulgar
Catia, 31, Zamora

Recién metidos en la cama. Tumbada boca arriba y con tu brazo sobre mi cadera, me pides que me de la vuelta para así poder "arrascarme" la espalda como a mi me gusta.
Y en ese mismo momento, te acuerdas de lo que costó conseguir que lo hiciese la primera vez que se lo pediste. "Arrascarte" la espalda.
Caes en la cuenta, de que esa costumbre nocturna se ha convertido en el mejor ritual de cama para conciliar el sueño; y a su vez, en la prueba de amor más sincera de cada noche.
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