CAST / GAL

la vida ensseña
ISABEL, 62, Jaca

Desde niña tenía infinitos sueños guardados en mis pupilas como oro en paño. Resultaron inalcanzables como el sueño de rozar una estrella. Ahora, a mis sesenta años, guardo realidades en mis pupilas pues tengo los pies sobre la tierra. Mis sueños rotos se han transformado en cenizas y han desaparecido. Mi príncipe azul fue un miserable maltratador. Mis sueños de ser madre se truncaron debido a una enfermedad…

La vida enseña y también Don Pedro Calderón de la Barca al decirnos que la vida es una ilusión, una sombra, una ficción. Y que los sueños, sueños son.
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