CAST / GAL

Abuelos
DANDI, 41, Neda

Hace ya tiempo que se fueron. Y sin embargo, nunca se han ido del todo. Vienen de noche, mientras duermo, y observan lo que no pudieron vivir: cómo nos hemos hecho adultos, los sobrinos que he tenido, la casa en la que ahora vivo, las amistades que mantengo, las canas que ya despuntan (y que me gustan, aunque siempre dije que no me gustarían)... Y, al menos mientras sueño con ellos, les veo felices por todo, y me alegro de encontrármelos de noche en noche, orgullosos de su nieto. Por ello, sonrío al despertar.
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