CAST / GAL

Paloma
Jesús, 47, Madrid

Tras semanas dándole vueltas a la misma idea, tanto todas y cada una de las mañanas como las tardes, mis inquietudes saltaron al mundo de la noche. Primero fueron sus ojos, de un verde intenso con ligeros toques marrones, los que me estuvieron mirando hasta que desperté. Luego, al día siguiente, cuando iba a hablarle, me quedé mudo nada más fijarme en el carmín de sus labios. Y ayer, por tercera vez consecutiva, la he vuelto a ver en mis sueños. Lo tengo claro, de hoy no pasa que la invite a café y le pregunte su nombre.
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