RENACER SOBRE LA PIEL
GLADYS, 60, Elche
La mariposa tuvo un sueño aterrador. Se vio gusano, encerrada en un capullo de seda y sin ver la luz del sol. Por fortuna, la pesadilla había pasado y ahora volaba libre. No tardó, sin embargo, en convertirse en tatuaje, inmortalizada en el abdomen de una joven que descansaba sobre una camilla. El dibujo de tinta ocultaba el nombre de una persona que ya no quería en su vida, un gusano que la había atormentado. Ahora se sentía distinta, capaz de volar. Miró la obra plasmada sobre su cuerpo y susurró: “gracias, mariposa, por dejarme ser tú”.